martes, 25 de agosto de 2009

Simonetta Vespucci


Follamos con Simonetta Vespucci

bajo un cielo gris y arqueado, un espasmo
bajo la flor un jardín muerto, sarcasmo
puro era el jugo de su muslo cursi.

Pero encajamos fácil en su pubis
con el vicio de quién, en su entusiasmo,
esconde la tristeza del orgasmo
múltiple y sinceramente inútil.

No la vimos de reojo desnuda
sobre el brillo virgen de su mejilla
manchada con la sed de nuestra cruda

carne, y nos preguntó el cuerpo, tan muda
y temblamos de un frío, una cuchilla
negra la noche que nos raja dura.