lunes, 18 de mayo de 2009


"Por más que se diga que el arte es una especie de clave, que el arte de la poesía consiste precisamente en lograr una infinidad de matices con pocos elementos, tales y parecidos argumentos no ocultarán el primordial fenómeno de que con la máquina del verbo poético ha ocurrido lo mismo que con todas las demás máquinas, pues en vez de servir a su dueño se ha convertido en un fin en sí... Pero, téngase en cuenta, que yo no aconsejo a nadie a prescindir de la perfección ya alcanzada, sino que considero que esta perfección, este aristocrático hermetismo del arte deben ser compensados de algún modo... Libros como "La muerte de Virgilio" de Herman Broch o el celebrado "Ulyses" de Joyce resultan imposibles de leer por ser demasiado "artísticos". Todo allí es perfecto, profundo, grandioso, elevado y, al mismo tiempo, nada nos interesa porque sus autores no lo han escrito para nosotros sino para el Dios del Arte...

Pero la poesía pura además de construir un estilo hermético y unilateral, constituye también un mundo hermético... los poetas escriben para los poetas... y todo este mundo se parece mucho a cualquier otro de los tantos mundos especializados y herméticos que dividen la sociedad contemporánea. La primera consecuencia del aislamiento social de los poetas es que en el mundo poético todo se hincha, y aun los creadores mediocres llegan a adquirir dimensiones apocalípticas y, por el mismo motivo, los problemas de poca monta cobran una trascendencia que asusta...

La más seria dificultad de orden personal y social que debe enfrentar el poeta proviene de que él, consideránsose superior como sacerdote de la poesía, se dirige a sus oyentes desde más arriba; pero esos oyentes no siempre reconocen su derecho a la superioridad y no quieren oírlo desde abajo... Un artista que de verdad se preocupe por la forma buscaría alguna salida a este callejón."

Witold Gombrowicz, extracto de la conferencia "Contra los poetas", 1947

miércoles, 13 de mayo de 2009


sueño que voy caminando por los faldeos de la cordillera de los andes, a mi lado está clint eastwood, o es "blond", no sé bien pero lo miro y sin decir nada,  saca su revólver con la velocidad de un asesino del spagetti western y dispara a la cordillera que se desploma como si fuera una escenografía y que, violentamente, comienza a sangrar por el agujero de la bala, "blond" o clint eastwood se sube a su caballo y desparece envuelto en se poncho. entonces despierto.

esto lo soñé hace mucho tiempo y no lo quise trasformar en un poema, por no caer en los vicios de ayer.

jueves, 7 de mayo de 2009


hay un filo que señala
abruptamente
el término preciso de la página
los filos del papel son una clara
señal de la cuchilla que traspasa

la mano
no
reconoce bordes
la mano es sorda no ve nada
hay un punto ciego en toda mano
por eso se escribe con la lengua

el papel es una patria artificial
un mapa en blanco un sitio eriazo
existe sólo porque corta nuestra lengua
de un tajo nos recuerda que hay un fuego
un remolino de dolor en toda costra
que los límites desangran lo aprendido
en escuelas de mediocres principiantes

no te vayas a internar en este suelo
sin llevar contigo puesto otro machete
no vayas a creer que el juego es limpio
y que la sangre
es el juguete de una pésima escritura

y recuerda:
hay un corte una hemorragia en toda lengua
hay un fuego en espiral en toda costra:
el cuerpo es una parte del poema