domingo, 15 de marzo de 2009


Meditación acerca de la escena poética chilena*

Por Ernesto González Barnert


La escena poética chilena esta empantanada en el academicismo, es decir, en autores buscando la validación de sus profesores y por los fondos de creación literaria del Eº. Todo se hace llenando formularios, poetas adecuados a formularios. Lo que deviene en un arte sumamente predecible y homogéneo, en definitiva, una mosca que sirva a todas las pomadas. Justificada por esa batería tardomoderna citada en la medida que asegura la subvención. 

Así en Chile más que destacarse por los méritos literarios un poeta, destaca en la medida en que saca provecho de su procedencia étnica, homosexualidad, regionalismo, condición femenina, marginalidad, exilio, torturado, etc. Así logra explotar el mercado folklóricamente. Lo que me parece muy curioso, porque muchas veces es algo que gratuitamente se adhiere al trabajo propio de uno. Resumamos en que es una decoración conveniente que ayuda a mantener la comodidad de la subvención y el respeto cuando no hay méritos literarios y por sobre todo a darle exotismo a la propia escritura y al personaje en cuanto actor social.

¿Por qué dije actor social y no poeta en el párrafo anterior? Porque en el sistema cultura chileno planteado de tal forma en que las minorías con todo el respeto y atención que merecen terminan acomodándose muy bien a las verdades estatales, a escribir su propia historia en “papel oficial” y sobrevivir en la migaja, entre la victimización y el rencor. Lo que les obliga a presentarse ante las becas, las ues, el sist cultural, como agentes de compromiso social. Siempre y cuando no pongan en duda el modus operandi de subvención y la tolerancia del Eº. Y a seguir procurando el estante rotulado literatura “homosexual” o “mapuche” cuando en realidad nosotros los deseamos ver en el de orden alfabético. O de los clásicos. O entre las mejores críticas del año.

Muy bien lo dice Imre Kertész “El Estado es siempre él mismo. También hasta ahora ha financiado la literatura para liquidarla. El apoyo estatal a la literatura es la forma estatalmente encubierta de la liquidación estatal de la literatura.”

Y hoy nos vemos expuestos a una movilización más efectista que profunda de la escena poética, a una politización de la literatura en cuanto prepondera hoy más el actor social que el poeta y su mérito literario. Lo que a mi juicio responde al exabrupto de un tipo particular de nuestra clase media común, es decir, a ese pueblo a medio morir saltando yque hoy se ha vuelto ferozmente aspiracional, exitista. Y por tal, viven con el terror de haber llegado tarde a todo, incluso al fin. Y por supuesto, en vez de aprender a sobrellevarlo, viven aporreando en el camuflaje y la cosmética, entre la victimización o el resentimiento, el refrito pueril o el profetismo amateur, atrincherados en una marginalidad libresca o expresionista, en constante euforia guasona por dar con un amanecer o un ocaso, severos inquisidores de esa línea poética que predomino en los jóvenes poetas de los noventa mientras son acechados tácitamente por la evidencia de no ser tan distintos de lo que embisten. Esa evidencia que nos revela que se han sabido ubicar muy bien en el mercado neoliberal, llenar formularios con su batería teórica tardomoderna y ganarse sus buenas becas, estar en sintonía con la masa crítica ilustrada, obtener espacios, viajar y hasta establecerse por largo tiempo en otros países a costa de folclorizar su exotismo y victimización y de soslayo hacer creer que son los únicos poetas jóvenes de Chile y además los últimos. Claro, mientras sean duros, irreverentes, en una sala de la udp o católica, un bar cercano de plaza Italia, vilipendiando el clero u a otros nenes con argumentos archirelamidos, infantiles con su currículo en la solapa. Sin atreverse jamás a hacerse los chicos duros en su propia casa, en la intemperie semianalfabeta o con los poderes de turno. En definitiva, muchachos -ya no tan jóvenes- que por unas no despreciables migajas y el rotulo de ser denominados contracultura mantienen muy bien el status quo. 

*publicado originalmente en www.letras.s5.com

1 comentario:

Amarrojo dijo...

me parecen muy wenas reflexiones

muerte a la academia

muy wena Barnert
muy wena Vallejos

saludos